Qué ver en Kioto: los 25 lugares imprescindibles, ordenados por zonas
Los 25 lugares agrupados por zonas, con precios, horarios y la hora concreta a la que conviene ir a cada uno para no encontrarte una cola.
Miguel
Fundador de Japón a Fondo y Japonés a Fondo. Extremeño en Tokio desde hace casi una década. Traductor profesional durante años y ahora guía en Japón a Fondo y profesor de japonés en Japonés a Fondo. Acompañando a mentes curiosas a descubrir Japón desde dentro, a través del idioma y de enseñar Japón como local.
Ver perfil completo →La primera vez que estuve en Kioto, tuve la suerte de poder dedicarle cinco días. La verdad es que se me quedó corto: me moví mucho y sí que vi los “sitios principales”, pero también me quedé con la sensación de haber arañado solo la superficie. Elegir qué ver en Kioto cuando tienes pocos días no es nada fácil.
En cierto modo, esa sensación es inevitable: la antigua capital de Japón concentra más de 1.600 templos budistas y unos 400 santuarios sintoístas. Nadie ve Kioto entero, así que la clave está en elegir bien.
Por eso, cuando alguien nos pregunta qué ver en Kioto, respondemos igual que en nuestra guía de qué ver en Tokio: depende de tus días. La buena noticia es que la ciudad se ordena de forma bastante natural en rutas, y con dos bien planteadas cubres lo esencial. Ahora pasaremos a ver qué rutas y qué lugares recomendamos visitar dependiendo de los días que tengas para disfrutar de la antigua capital de Japón.
En este artículo9 secciones
- Qué ver en Kioto según los días que tengas
- Zona 1 · Higashiyama oriental y Gion: templos, calles históricas y geishas en un día
- Zona 2 · Oeste de Kioto y Arashiyama: el castillo del shogun, el pabellón dorado y el bambú
- Zona 3 · Norte de Higashiyama: el paseo lineal que casi nadie prioriza
- Zona 4 · Centro y sur de Kioto: mercado, palacio y la pagoda más alta de Japón
- Qué ver en Kioto si tienes más días
- Qué ver cerca de Kioto: excursiones y extensiones
- Consejos prácticos para visitar Kioto
- Preguntas frecuentes sobre qué ver en Kioto
Qué ver en Kioto según los días que tengas


Aquí arriba tienes un mapa con las zonas de Kioto, y aquí abajo una guía rápida de sugerencias según los días de los que dispongas. Puedes clickear y ver las zonas que quieras, o seguir leyendo y verlas todas.
- Para2díasZonas 1 y 2: los dos ejes principalesZona 1: Higashiyama oriental y Gion, y Zona 2: Oeste de Kioto y Arashiyama.
Lo principal de la ciudad, sin tiempo de sobra. - Para3díasZonas 1, 2 y 3: se suma el tramo tranquiloLas dos anteriores y, el tercer día, añadimos la Zona 3: Norte de Higashiyama.
Un buen recorrido lineal, normalmente sin colas. - Para4díasLas cuatro zonasLo anterior más Zona 4: Centro y sur de Kioto: el mercado Nishiki, el Palacio Imperial y la pagoda de To-ji.
- Para5o másLas cuatro zonas y excursiones desde KiotoCon las cuatro zonas vistas, puedes o bien ver los sitios que te hayan quedado pendientes de las otras zonas, o hacer excursiones desde Kioto: lugares como Uji, Kifune o una excursión a Nara (que se merece su propio día).
Kioto castiga mucho el zigzag, así que a no ser que sepas muy bien lo que buscas y tengas mucho tiempo, recomendamos centrarse en una zona por día.
Se ordena sola en cuatro zonas, y con esto en la cabeza ya no te vas a perder.
- El eje este (Fushimi Inari, Kiyomizu-dera, Gion) es el Kioto de postal.
- El oeste (castillo Nijo, Kinkaku-ji, Arashiyama) es el del shogun y el bambú.
- El norte de Higashiyama (Ginkaku-ji, Paseo del Filósofo, Nanzen-ji) es el tranquilo.
- Y el centro (mercado Nishiki, Palacio Imperial) es el de la vida diaria.

Antes de entrar a ver las zonas y sus lugares a visitar, aquí dejamos unos consejos prácticos:
Kioto en lo práctico
- 🔴Dónde dormirEn Kioto. Osaka sale más barato, pero son 30 min por trayecto
- 🔴MoverseAutobús y metro. El bono de metro y bus cuesta 1.100 yenes: compensa a partir de cinco trayectos
- 🔴MadrugarEntre las 7:00 y las 9:00 tienes la ciudad para ti
- 🔴EntradasDe 500 a 1.300 yenes por templo. Unos 2.500 yenes al día si entras a todo
- 🔴Días de lluviaNishiki, Sanjusangendo, el palacio Ninomaru y los museos
- 🔴Cuánto se andaDe 15.000 a 22.000 pasos al día en los ejes este y oeste
Zona 1 · Higashiyama oriental y Gion: templos, calles históricas y geishas en un día

La zona este es el Kioto de postal: la ladera de la montaña llena de templos, las calles empedradas y los barrios de geishas. Incluye los lugares que visitamos en nuestro tour de Templos y Geishas. Se recorre casi todo andando, y una buena opción es empezar lo más al sur lo más temprano posible, e ir subiendo para acabar junto al río cuando cae la tarde.
Vamos con ellos, en el mismo orden en que se recorren.
La zona de un vistazo
Si vas con poco tiempo
- No te pierdasFushimi Inari, Kiyomizu-dera, las cuestas de Sannenzaka y la zona de Gion al anochecer.
- OpcionalSanjusangendo, el Kodai-ji, el parque Maruyama y el santuario Yasaka.
- Si solo tienes media jornadaFushimi Inari a primera hora y Gion de noche, y deja el resto.
El eje este a pie: de Fushimi Inari a Pontocho
De sur a norte y casi todo andando. El único tren es el del principio, para bajar hasta Fushimi Inari.
Abrir la ruta de la zona 1 en Google Maps
La lógica del día es sencilla: empezar lo más al sur posible y lo más temprano posible, e ir subiendo hacia el norte según se llena la ciudad. Así vas siempre por delante de los grupos, que entran por Kiyomizu a media mañana. La recompensa es llegar a Gion justo cuando encienden los faroles, que es cuando el barrio se pone bonito de verdad.
Es el recorrido de nuestro tour de Templos y Geishas, por si prefieres que te lo contemos sobre el terreno.
Veamos los lugares concretos de esta zona:
Esta zona la hacemos nosotros contigo
Fushimi Inari al amanecer, las cuestas de Higashiyama y Gion al caer la tarde: es exactamente el recorrido de nuestro tour privado, en español y solo para tu grupo.
1. Fushimi Inari Taisha: los túneles de torii que trepan la montaña

El santuario de los túneles de torii que trepan por la montaña.
Omnipresente en las redes sociales, este es uno de los lugares más impresionantes y mágicos de Kioto. Si las piernas y el tiempo lo permiten, recomendamos subir al menos en parte, y a poder ser, hasta arriba. Es un esfuerzo, pero las vistas y la sensación de aventura compensan de sobra.
Sin duda uno de nuestros sitios favoritos al que le hemos dedicado una guía entera, con los tiempos de subida, los consejos para el verano y la mejor hora para ir. Puedes ver la Guía completa de Fushimi Inari aquí.
メモNota
Es gratuito, abre 24 horas y está a cinco minutos en tren desde la estación de Kioto, así que encaja siempre: a primera hora del primer día, o incluso de noche si te has quedado sin hueco.
Siguiente parada: Kiyomizu-dera, 15 minutos en tren (línea Keihan hasta Kiyomizu-Gojo) más 15 andando cuesta arriba.
2. Kiyomizu-dera: la terraza de madera asomada sobre Kioto

Uno de los lugares más visitados de Kioto y de todo Japón, el Kiyomizu-dera (templo del agua pura) es un templo construido en la ladera, con su terraza de madera asomada sobre la ciudad.
Cuidado, a las diez de la mañana, la Kiyomizu-zaka (la calle empedrada que sube hasta el templo) ya es un río de gente en las dos direcciones.
メモNota
La entrada cuesta 500 yenes, no cierra ningún día del año y abre a las 6:00 de la mañana, y si vas a esta hora estarás en la terraza casi solo.
Se fundó en 778 y los edificios actuales son del siglo XVII. La terraza vuela trece metros sobre la pendiente sobre vigas ensambladas sin un solo clavo, y de ahí sale una expresión que los japoneses siguen usando hoy: Kiyomizu no butai kara tobioriru, “saltar desde la terraza de Kiyomizu”, el equivalente a nuestro “tirarse a la piscina” (en el sentido de tomar una decisión muy arriesgada).
豆知識Curiosidad
Se decía que quien saltaba y sobrevivía veía cumplido su deseo (mejor no comprobarlo 😅). Los registros del propio templo documentan más de doscientos saltos durante el periodo Edo, con una tasa de supervivencia bastante alta gracias a la vegetación de abajo. Saltar se prohibió en 1872.
Aquí también está la cascada Otowa, con tres chorros, y se dice que cada chorro concede una cosa distinta (longevidad, estudios y amor).
La norma no escrita es beber de uno, o como mucho de dos, porque beber de los tres se considera codicioso.

Dentro del complejo también se encuentra el santuario Jishu, uno de los “santuarios del amor”, con sus dos piedras separadas dieciocho metros que hay que recorrer con los ojos cerrados. Este santuario lleva años entrando y saliendo de obras: si tienes suerte y está abierto durante tu visita, merece la pena echarle un vistazo.

En primavera y otoño hay iluminaciones nocturnas en las que el templo suele abrir hasta las 21:30, aunque las fechas cambian cada año y se anuncian con poca antelación. Puede ser interesante ajustar tus planes para verlo si es factible para ti.
Siguiente parada: Sannenzaka, bajando desde la propia puerta del templo.
3. Sannenzaka y Ninenzaka: las cuestas empedradas y la pagoda de Yasaka

Las dos cuestas empedradas que bajan del Kiyomizu-dera entre casas de madera, tiendas de cerámica y tejados negros. Es zona protegida, y por eso no verás un cable, ni una máquina expendedora chillona, ni un rótulo de plástico: está regulado hasta el color de las fachadas.
Con el empedrado mojado, la superstición sirve bastante de aviso práctico.
豆知識Curiosidad
Sannenzaka significa literalmente “la cuesta de los tres años”, y la superstición local dice que si te caes aquí te esperan tres años de mala suerte (dos en Ninenzaka).
Hay algo que sí conviene saber antes de sacar la cámara: varios de los callejones de esta zona son propiedad privada y tienen prohibido fotografiar, con carteles avisándolo y multas de hasta 10.000 yenes. Aunque quizás veas algunos fotógrafos autorizados que sí entran, mejor respetar estas restricciones.

Bajando por la calle Yasaka-dori aparece la estampa más repetida de la ciudad: la pagoda de Yasaka, que en realidad es lo único que queda del templo Hokan-ji, cinco pisos y unos 46 metros. Algunos días se puede entrar y subir al primer nivel por 400 yenes, algo que hace poquísima gente.
メモNota
La foto clásica se hace o bien desde arriba, antes de llegar, o bien desde el cruce de abajo mirando cuesta arriba.
Desde aquí se pueden hacer desvíos de 5 minutos que merecen la pena: el Yasaka Koshin-do, cubierto de bolas de tela de colores (kukurizaru, monos atados que representan un deseo a cambio de renunciar a algo), y el templo de Ryozen Kannon, donde se encuentra una Kannon budista de hormigón de 24 metros levantada en memoria de los caídos en la Segunda Guerra Mundial, lugar casi siempre vacío y bastante impresionante.

Y aquí dejamos caer un secreto: si buscas uno de los callejones más bonitos de la zona sin restricciones raras, es el Ishibei-koji.
Siguiente parada: Sanjusangendo (las 1.001 estatuas de Kannon en fila) o el Kodai-ji, templo dedicado a Toyotomi Hideyoshi.
4. Sanjusangendo: las 1.001 estatuas de Kannon en fila

Uno de los grandes olvidados de Kioto, queda a quince minutos andando de la zona de Kiyomizu y con la entrada a 600 yenes. Es, sin exagerar, uno de los interiores más impactantes de Japón.
Es el edificio de madera más largo del país con 120 metros, y dentro hay 1.001 estatuas de Kannon talladas en los siglos XII y XIII: una central enorme y mil de tamaño humano alineadas en diez filas, cubiertas de pan de oro.
Cada una tiene cuarenta y dos brazos y once caras, ninguna es igual a otra, y la tradición dice que si buscas bien encontrarás entre ellas la cara de alguien que conoces. Delante, veintiocho deidades guardianas con los dioses del viento y del trueno en los extremos.

No se puede fotografiar el interior, y eso lo convierte en uno de los pocos sitios de Kioto donde ves a doscientas personas mirando algo en silencio en lugar de mirarlo a través de la pantalla del móvil. Es también un buen lugar para visitar en un día de lluvia.
En enero se celebra aquí el Toshiya, un concurso de tiro con arco en el que participan chicas que cumplen veinte años vestidas con kimono, y si coincides es un espectáculo poco habitual.
Siguiente parada: vuelta hacia Higashiyama, a Kodai-ji o al parque Maruyama.
5. Kodai-ji: Jardines, bambú y la memoria de los Toyotomi

Jardines preciosos, un bosquecillo de bambú y, sobre todo, una historia súper interesante detrás del lugar: lo mandó construir en 1606 Nene, la viuda de Toyotomi Hideyoshi (el segundo de los tres grandes unificadores de Japón, junto con Oda Nobunaga y Tokugawa Ieyasu), para rezar por su marido.
Lo pagó Tokugawa Ieyasu, el hombre que había acabado con el clan Toyotomi. Política japonesa de manual: financias el memorial de tu enemigo, tienes contenta a su viuda y encima quedas bien.
El jardín del estanque fue diseñado por Kobori Enshu, uno de los grandes paisajistas del periodo Edo. Su calidad acabó dando nombre a un estilo propio: el Kodai-ji maki-e.
メモNota
En el recinto también se encuentra el mausoleo Otama-ya, donde se conservan además excepcionales decoraciones maki-e del siglo XVII sobre madera lacada, realizadas espolvoreando polvo de oro o plata sobre laca húmeda.

Aquí también hay una zona de bosque de bambú, que si bien no tiene el tamaño del de Arashiyama, suele estar vacío, así que si vas justo de tiempo para ir a Arashiyama, aquí tienes un buen plan B para ver bambú.
Durante la primavera y el otoño el lugar abre de noche con iluminaciones y proyecciones de arte contemporáneo sobre el jardín de arena, una de esas mezclas de siglo XVII y siglo XXI que a veces uno se encuentra por Japón. La entrada al recinto ronda los 600 yenes.
Siguiente parada: parque Maruyama, cinco minutos andando.
6. Parque Maruyama: la pausa a media tarde entre templo y templo

El parque público más antiguo de Kioto (1886), encajado entre el santuario Yasaka, Chion-in y Kodai-ji. Es gratuito, no cierra, y funciona muy bien como pausa a media tarde entre templo y templo.
Su vecino famoso es un árbol: el Gion shidare-zakura, un cerezo llorón enorme que en temporada se ilumina de noche y ante el que se forma una peregrinación local. Es uno de los pocos sitios de Kioto donde en primavera el ambiente es de fiesta hasta la madrugada, con farolillos y puestos de comida por todo el parque.

Fuera de esas dos semanas es simplemente un parque bonito y tranquilo con estanque y garzas, que también está muy bien.
Siguiente parada: santuario Yasaka, en el extremo oeste del parque.
7. Santuario Yasaka: la puerta naranja entre Higashiyama y Gion

Está justo en la frontera entre Higashiyama y Gion, es gratuito y no cierra nunca, lo que lo convierte en uno de los mejores planes nocturnos de la ciudad: a las nueve de la noche, con los farolillos encendidos y pocas personas alrededor, no tiene nada que ver con el mediodía.
Está dedicado a Susanoo, el dios de las tormentas.
メモNota
Se fundó en el año 656 y es el santuario principal de unos dos mil trescientos santuarios Yasaka repartidos por Japón.
Aquí surgió el Gion Matsuri, el festival más famoso de Kioto y uno de los más importantes de Japón. Se celebra durante todo el mes de julio, y su origen está en el año 869, cuando se organizó para pedir el fin de una epidemia.

Sus dos desfiles de carrozas, los días 17 y 24, son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco: las mayores pesan varias toneladas, se montan sin un solo clavo y se mueven a mano por el centro de la ciudad. Si viajas en julio, puede ser interesante intentar cuadrar el viaje con estas fechas.
Y para los curiosos: en un rincón lateral está el pequeño santuario de Utsukushi Gozen, con una fuente de “agua de la belleza”, donde la costumbre es echarse unas gotas de este agua en la cara. Verás a muchas chicas japonesas haciéndolo.
Siguiente parada: Chion-in, dos minutos andando hacia el norte.
8. Chion-in: el gran templo de la Tierra Pura
Uno de los grandes centros del budismo japonés y, aun así, mucho menos visitado de lo que se merece. Es el templo principal de la escuela Jodo, la del budismo de la Tierra Pura, que es la rama más popular de Japón: la fundó el monje Honen, que murió en este mismo lugar en 1212, y el templo lo levantó su discípulo Genchi en 1234.
Lo primero que impone es la puerta Sanmon: 24 metros de altura, de 1621, la mayor puerta de madera de templo de todo Japón.

メモNota
Se ve gratis desde abajo, y en aperturas especiales se puede subir dentro.
El otro protagonista es la campana que se encuentra en el interior del recinto: 70 toneladas, la más pesada de Japón de su tipo.

豆知識Curiosidad
En Nochevieja se toca 108 veces (porque, según la tradición budista japonesa, los seres humanos tienen 108 bonno, es decir, 108 deseos, apegos o pasiones mundanas que causan sufrimiento), y para tocarla hacen falta diecisiete monjes coordinados, con uno de ellos colgado boca arriba del badajo, en una escena que se emite por televisión en todo el país.
Los pasillos del recinto, además, tienen suelos que chirrían al pisarlos y forman parte de las siete curiosidades del templo, entre las que hay un “paraguas olvidado del siglo XVII” en el alero que nadie ha querido tocar en siglos.

El recinto principal es gratuito y los jardines (Hojo y Yuzen-en) cuestan unos 500 yenes. Está a dos minutos del parque Maruyama, así que no te desvías nada.
Siguiente parada: Gion, bajando por Higashi-oji hacia Hanamikoji.
9. Gion: el barrio de las casas de té y las geiko

El barrio de las geishas. O mejor dicho, de las geiko y las maiko, que es como se llaman en Kioto: geiko es la artista formada, maiko su aprendiz, la de las mangas largas, el peinado con adornos grandes y los zapatos altos de madera. En toda la ciudad quedan apenas un par de centenares, repartidas entre cinco hanamachi o “barrios de flores”: Gion Kobu, Gion Higashi, Pontocho, Miyagawacho y Kamishichiken.
注意Ojo
La calle principal es Hanamikoji, con sus casas de té de madera y celosías. Los callejones que salen de ella son propiedad privada y desde 2024 está prohibido entrar (verás el cartel).
Dos calles al norte de Hanamikoji está el Gion Shirakawa: un canal con sauces, casas de té con farolillos y puentes de piedra, todo vía pública, muy bonito y con la mitad de gente que otras zonas populares. Al atardecer es de los mejores paseos de la ciudad.

Si ya estás en el barrio, a cinco minutos tienes el Kennin-ji, el templo zen más antiguo de Kioto (1202). Por unos 800 yenes ves el techo de los dragones gemelos, pintado en 2002 para su 800 aniversario, y un jardín de arena impecable, normalmente medio vacío, que contrasta con la multitud que hay a doscientos metros.

Y una idea que conviene tener en mente: en Gion se vive y se trabaja, así que lo suyo es mirar sin invadir. En las preguntas frecuentes al final del artículo contamos qué opciones reales hay de cruzarse con una geiko y cómo hacerlo sin molestar.
Siguiente parada: Pontocho, cruzando el río Kamo por el puente de Shijo.
10. Pontocho y la orilla del Kamo: el callejón de los farolillos

Un callejón de unos 500 metros entre Shijo y Sanjo, paralelo al río, tan estrecho que en algunos tramos no caben dos personas de frente. De noche, con los farolillos encendidos y las cocinas trabajando a la vista, es una de las estampas más bonitas de la ciudad.
豆知識Curiosidad
Si te fijas en las placas de las fachadas, casi todos los locales llevan el mismo emblema, un pájaro (el chidori, un chorlito), que identifica al barrio entero. Es el emblema tradicional de Pontocho y sirve para identificar visualmente al barrio y a sus establecimientos, y una vez te des cuenta, lo verás por todas partes.
De mayo a septiembre los restaurantes montan las yuka, terrazas de madera suspendidas sobre el río sobre las que se cena al aire libre.

Si quieres cenar aquí, conviene reservar con tiempo, y ten en cuenta que normalmente es relativamente caro. Es una tradición de siglos y una experiencia muy especial.
Al fondo del callejón está el Pontocho Kaburenjo, el teatro del barrio, donde en mayo se representa el Kamogawa Odori, la función de danza de sus geiko.

Para terminar, justo al lado, la orilla del río Kamo es el salón de estar de Kioto: estudiantes, músicos, garzas y parejas sentadas a intervalos casi idénticos unas de otras. Bajar con algo de beber y ver el atardecer sobre las montañas del oeste es gratis, y es de esos momentos que se convierten en recuerdos inolvidables. En verano, además, es el único sitio del centro donde corre algo de aire.
Fin de la jornada. Desde aquí tienes metro y autobuses a cualquier punto de la ciudad.
別案Variantes
- Si llueve: Sanjusangendo y Chion-in son interiores y aguantan bien una mañana de agua.
- En temporada alta: adelanta todo una hora; con eso basta.
- Con movilidad reducida: Fushimi Inari se disfruta sin subir, y Gion y Pontocho son llanos.
Zona 2 · Oeste de Kioto y Arashiyama: el castillo del shogun, el pabellón dorado y el bambú

El oeste cambia de registro: poder político, oro y paisaje de montaña. Aquí sí hay que usar transporte entre puntos, y el orden importa. Consiste en lugares como el castillo de Nijo, el famoso Pabellón Dorado, el impresionante templo Ryoan-ji, y el bosque de bambú de Arashiyama, pudiendo acabar el día viendo el atardecer sobre el río.
A continuación veremos estos lugares y otros uno a uno.
La zona de un vistazo
Si vas con poco tiempo
- No te lo pierdasKinkaku-ji y el bosque de bambú.
- OpcionalEl parque de monos (veinte minutos de subida), el jardín Sogenchi de Tenryu-ji y el Kimono Forest.
- Si solo tienes media jornadaVe directo a Arashiyama al amanecer y deja Nijo para otra ocasión.
El eje oeste: del castillo Nijo a Arashiyama
Esta jornada sí encadena transportes: los tramos largos se hacen en autobús o tren y el resto, andando.
Abrir la ruta de la zona 2 en Google Maps
Esta es una jornada que a menudo cuesta planificar, porque depende de tu lugar de alojamiento y tus prioridades.
Aunque vamos a presentar una ruta con partida cercana al centro de Kioto (y quizás cerca de tu alojamiento), la versión inversa con el bosque de bambú de Arashiyama a primera hora de la mañana (cuando está casi vacío de gente) y el resto por la tarde también funciona muy bien, y en temporada alta puede ser la mejor opción.
Esta zona la hacemos nosotros contigo
Tres tramos con transbordo y un bosque de bambú que hay que saber cuándo y cómo visitar. Nuestro tour privado resuelve esto por ti, con guía en español.
11. Castillo Nijo: donde el shogun disolvió su propio gobierno

La residencia del shogun en Kioto y el sitio donde mejor se entiende la historia política de Japón. Abre a las 8:45, cierra a las 17:00 con último acceso a las 16:00, y la entrada combinada con el palacio Ninomaru cuesta 1.300 yenes.
Lo construyó Tokugawa Ieyasu en 1603 y lo amplió su nieto Iemitsu en 1626 para recibir al emperador, dejando claro con el tamaño quién mandaba de verdad. Y el círculo se cerró en la misma sala: en 1867, en el Ohiroma del palacio Ninomaru (la gran sala de audiencias y recepciones oficiales), el último shogun, Tokugawa Yoshinobu, anunció la devolución del poder al emperador.
注意Ojo
Conviene tener en cuenta que el palacio Ninomaru cierra los martes de enero, julio, agosto y diciembre.
El recorrido se hace en calcetines por los famosos suelos de ruiseñor (uguisubari), que chirrían al pisarlos. La leyenda dice que era un sistema antiintrusos; los historiadores discuten si fue intencionado o simple desgaste de las grapas metálicas, pero el efecto es real y es imposible cruzar la sala en silencio.

Dentro del recinto hay un segundo palacio, el Honmaru, que ocupa la ciudadela central del castillo, la parte más protegida y la última en caer en cualquier fortaleza japonesa.
メモNota
Se visita por separado, con reserva previa por internet y 1.000 yenes de entrada. Reabrió en 2024 tras casi dos décadas de restauración.
En primavera el castillo tiene unos 300 cerezos de variedades tardías e iluminación nocturna, y es de las mejores opciones de la ciudad cuando el resto de sitios ya han perdido la flor.
Siguiente parada: Kinkaku-ji, 25 minutos en autobús (líneas 12 o 59).
12. Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado: el templo más fotografiado de Kioto

Probablemente el templo más fotografiado de Kioto y uno de los grandes iconos turísticos de Japón, el Kinkaku-ji abre de 9:00 a 17:00 y la entrada cuesta 500 yenes. Es uno de esos sitios que en foto parecen retocados y en persona lo parecen todavía más, sobre todo si llegas a las nueve en punto y el estanque está en calma.
Las dos plantas superiores están recubiertas de pan de oro (de verdad). Cada planta responde a un estilo arquitectónico distinto (aristocrático, samurái y zen), apilados como una declaración de intenciones.
メモNota
Fue la villa de retiro del shogun Ashikaga Yoshimitsu y se convirtió en templo zen tras su muerte, en 1408.

El edificio que ves es de 1955. En 1950 un joven monje novicio lo incendió y quedó reducido a cenizas, un suceso que conmocionó al país y que Yukio Mishima convirtió en novela (El templo del pabellón dorado). En la restauración de 1987 se volvió a dorar con pan de oro cinco veces más grueso que el original.
La visita es un circuito de sentido único de unos 25 minutos y no se entra en el edificio, y al final del recorrido hay un jardín de té donde por unos 500 yenes te puedes tomar un matcha sentado, una buena manera de que la visita no se quede en un simple selfie.
El templo Ryoan-ji está a 20 minutos andando, y lo presentamos a continuación.
Siguiente parada: Ryoan-ji, 20 minutos andando.
13. Ryoan-ji: el jardín de piedras que nadie ha conseguido explicar

Quizás el jardín zen de piedras más famoso del mundo.
Son quince rocas en cinco grupos sobre un rectángulo de grava rastrillada de unos 25 por 10 metros, y el detalle famoso es que desde la galería de madera nunca se pueden ver las quince a la vez: siempre hay una escondida detrás de otra. No se sabe quién lo diseñó ni exactamente cuándo, y en un jardín tan estudiado ese misterio es parte del atractivo.
メモNota
Abre de 8:00 a 17:00 (de 8:30 a 16:30 en invierno) y cuesta 600 yenes.
Dos cosas para mirar cuando ya te hayas cansado de contar piedras. La primera: el muro del fondo es más bajo que el de la entrada y el suelo tiene una pendiente ligera, un truco de perspectiva para que el jardín parezca más profundo de lo que es. La segunda: detrás del edificio hay un tsukubai, una pila de agua con cuatro caracteres que solo cobran sentido si añades el hueco cuadrado del centro, y que se leen ware tada taru wo shiru, “yo solo sé que tengo suficiente”. Todo el zen resumido en cuatro trazos.

La visita termina en el jardín seco, por lo que el estanque Kyoyochi, situado junto a la entrada y creado en el siglo XII, suele estar mucho más tranquilo. Si puedes, lo suyo es sentarse diez minutos en la galería sin preocuparte de hacer fotos: el jardín está diseñado exactamente para eso, y de pie no es lo mismo.
Siguiente parada: Arashiyama, 30 minutos en autobús o en tren desde Kitano-Hakubaicho.
14. Bosque de bambú de Arashiyama: los diez minutos que hay que ganarse

Gratuito, abierto a todas horas y uno de los sitios que más se aleja de las fotos de Instagram si no aciertas con la hora: las fotos vacías que probablemente hayas visto están hechas antes de las siete de la mañana; a las nueve y media es una avenida con tráfico humano en dos direcciones. El sendero principal mide unos 500 metros y se recorre en diez minutos.
Yendo temprano este lugar es hipnótico y sobre todo es un sitio para escuchar: el crujido de las cañas al moverse está incluido en la lista oficial de los “cien paisajes sonoros” que Japón esfuerza por conservar, lista elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente. Con los ojos cerrados se entiende mejor que con la cámara.

Tres cosas convierten esta zona de “diez minutos de bambú” en media jornada redonda:
- Nonomiya-jinja, a la entrada del bosque: un santuario pequeño con torii de corteza negra sin descortezar, de los más antiguos de Japón en su tipo, que aparece en el Genji Monogatari. Aquí venían a purificarse las princesas imperiales antes de servir en Ise.
- Villa Okochi Sanso, al final del sendero: la casa y los jardines de un actor de cine mudo japonés, con vistas sobre las montañas y la ciudad. Unos 1.000 yenes con matcha y dulce incluidos. Suele estar casi vacío y se disfruta muy bien.
- El tren panorámico de Sagano y la bajada en barca por el río Hozu, dos horas a remo entre gargantas hasta el puente Togetsukyo. En otoño, de lo mejor que se puede hacer en Kioto.
De vuelta a la estación de Randen te espera el Kimono Forest:

Cientos de columnas forradas de tela de kimono que se iluminan al caer la noche. Cuesta cero y queda de camino.
Siguiente parada: Tenryu-ji, pegado al bosque por su puerta norte.
15. Tenryu-ji: el jardín que lleva 700 años sin cambiar

El templo grande de Arashiyama, Patrimonio de la Humanidad y primero en el ranking de los cinco grandes templos zen de Kioto.
Se fundó en 1339 por un motivo “muy japonés”: el shogun Ashikaga Takauji lo mandó construir para apaciguar el espíritu del emperador Go-Daigo, al que acababa de derrocar y que había muerto en el exilio. Como no había dinero, financiaron la obra con barcos de comercio a China, los tenryuji-bune. Un templo pagado con comercio exterior para calmar a un fantasma.
メモNota
Entrar a ver el jardín cuesta unos 500 yenes, con suplementos para los edificios y para el pabellón del dragón, y está pegado al bosque de bambú, así que se pueden visitar seguidamente (el templo tiene incluso una salida/entrada directa desde el bosque de bambú).

De lo más bonito que puedes ver aquí dentro es el jardín Sogenchi, diseñado por el monje Muso Soseki hace casi setecientos años y conservado prácticamente intacto: fue el primer lugar de todo Japón en recibir la declaración oficial de Sitio de Especial Belleza Escénica. Aplica la técnica del shakkei, el paisaje prestado: las montañas de Arashiyama forman parte de la composición, así que el jardín parece no acabarse nunca. Y al otro lado del estanque hay una agrupación de piedras que representa una cascada con un pez convirtiéndose en dragón, la metáfora zen de la iluminación.
Si el Hatto, la sala donde se dan los sermones, está abierto (fines de semana y periodos especiales), merece la pena entrar a ver su techo del dragón de las nubes, que te sigue con la mirada desde cualquier punto de la sala.
Siguiente parada: el puente Togetsukyo, cinco minutos andando hacia el río.
16. Puente Togetsukyo: el cruce hacia la luna

El puente histórico de Arashiyama, con las montañas detrás. Su nombre significa “el puente que cruza la luna” y se lo puso el emperador Kameyama en el siglo XIII al ver la luna avanzar sobre él.
Aquí va un detalle que despista a todo el mundo con los mapas: el mismo río cambia de nombre tres veces. Aguas arriba es el Hozu, en el puente es el Oi y aguas abajo se convierte en el Katsura.
メモNota
El actual es de 1934, de hormigón armado revestido de madera para conservar la estampa, aunque ya había un puente aquí en el siglo IX.
La mejor luz es al atardecer desde la orilla norte, y en noviembre, con el koyo (el color del otoño) es la postal que ilustra medio Kioto. Al mediodía, en cambio, se llena de gente y de rickshaws, así que la estampa tranquila pide primera hora o última.
Si te quieres bajar del circuito, en la orilla se alquilan barcas de remos (una hora por unos 2.000 yenes).
Siguiente parada: el parque de monos de Iwatayama, al otro lado del puente.
17. Parque de monos de Iwatayama: Kioto entero desde arriba

Al otro lado del puente, hay una subida corta pero empinada (1,4 kilómetros y 160 metros de desnivel, unos veinte minutos sudando en verano) desde donde puedes ver macacos japoneses en libertad y, arriba, una de las mejores panorámicas de Kioto.
El parque se abrió en 1957 y en la montaña viven más de 120 macacos, todos identificados y con nombre desde que empezaron los estudios de comportamiento en los años cincuenta. Es uno de los lugares donde nació la primatología japonesa, que fue pionera en el mundo precisamente por tratar a cada animal como un individuo con biografía.
メモNota
Abre de 9:00 a 16:30 (a 16:00 en invierno) y la entrada cuesta 550 yenes.

Al entrar, hay algunas reglas que cumplir: no mirarles fijamente a los ojos (para un macaco es como un desafío), no tocarlos, no llevar comida a la vista y darles de comer solo desde dentro de la caseta, con lo que se compra allí.
Si subes entre mayo y julio hay crías, y ver a las madres cargando con ellas es algo que compensa la caminata.
Fin de la jornada. Desde la estación de Arashiyama vuelves al centro en media hora.
別案Variantes
- Ruta rápida: Kinkaku-ji y bambú, y a otra cosa. Ruta tranquila: quita Nijo y añade el tren panorámico de Sagano. Si llueve: el palacio Ninomaru y Tenryu-ji son cubiertos.
Zona 3 · Norte de Higashiyama: el paseo lineal que casi nadie prioriza

Una de nuestras zonas favoritas de la ciudad y de las que menos aparecen en los itinerarios de tres días. Se recorre entera a pie, de norte a sur y cuesta abajo, y encadena un templo enorme, un pabellón, un canal, un acueducto y una vía de tren por la que subían barcos.
Vas a ver gente, pero probablemente no tengas que hacer cola en ningún momento, y la diferencia con la zona del Kiyomizu-dera se nota bastante.
Ahora veremos las posibles paradas principales de este recorrido.
La zona de un vistazo
Si vas con poco tiempo
- No te lo pierdasGinkaku-ji y el Paseo del Filósofo.
- OpcionalLa vía inclinada de Keage, el Honen-in y el jardín Shin-en del santuario Heian.
- Si solo tienes media jornadaGinkaku-ji y el paseo hasta Nanzen-ji.
El norte de Higashiyama a pie: del Ginkaku-ji a Heian
De norte a sur, cuesta abajo y sin coger ningún transporte. El canal en sí son dos kilómetros.
Abrir la ruta de la zona 3 en Google Maps
Es la zona más redonda de las cuatro y la que menos gente prioriza, que es exactamente por lo que funciona muy bien. Se hace de norte a sur, en línea recta y cuesta abajo, sin coger nada. Cinco o seis horas de paseo continuo en las que no hay una sola cola. Veamos los lugares específicos que se cubren.
Esta zona la hacemos nosotros contigo
El norte de Higashiyama se anda solo, pero cambia mucho con alguien que te cuente qué estás viendo. Montamos el día a tu ritmo.
18. Ginkaku-ji, el Pabellón de Plata que nunca tuvo plata

El Ginkaku-ji es la pareja del Kinkaku-ji (Pabellón Dorado): el Pabellón de Plata, que en realidad nunca llegó a cubrirse de plata, y quizás por eso representa tan bien la estética japonesa de la belleza sobria. Abre de 8:30 a 17:00 (de 9:00 a 16:30 en invierno).
Conviene saberlo si vais varios.
メモNota
Las guías desactualizadas siguen dando el precio antiguo: la entrada actual cuesta 1.000 yenes, el doble de lo que costaba hasta el 1 de abril de 2026.
Lo construyó en 1482 el shogun Ashikaga Yoshimasa, nieto de Ashikaga Yoshimitsu, quien hizo el Pabellón Dorado, y encierra una de las grandes ironías de la historia de Japón: mientras su ciudad ardía en la guerra Onin (once años de conflicto que dejaron Kioto en ruinas en pleno siglo XV), él se dedicó a la estética.
De esa obsesión salió la cultura Higashiyama, es decir, el nacimiento de casi todo lo que hoy nos parece esencialmente japonés: la ceremonia del té, el ikebana, el teatro noh, la arquitectura shoin (la sala de estudio con tatami, hornacina y ventanales de papel, base de la casa japonesa tradicional) y la idea del wabi-sabi (la belleza de lo imperfecto y de lo que envejece).
La salita de cuatro tatamis y medio de este templo (un tatami en Japón además del material es una unidad de medida), el llamado Dojinsai, se considera el origen de la sala de té.

Dentro hay dos lugares que piden ser visitados con calma: el Ginshadan, un mar de arena rastrillada, y el Kogetsudai, un cono de arena de dos metros pensado para contemplar la luna. Se rastrillan a mano cada mañana. Después el circuito sube por un jardín de musgo hasta un mirador con toda Kioto a tus pies, y ahí la entrada se justifica sola.
Siguiente parada: el Paseo del Filósofo empieza en la misma salida del templo.
19. Paseo del Filósofo: dos kilómetros de canal y cerezos

El Paseo del Filósofo (en japonés, tetsugaku no michi) son dos kilómetros de sendero junto a un canal que conecta el Ginkaku-ji con la zona de Nanzen-ji. Lo suyo es hacerlo de norte a sur, desde Ginkaku-ji: es cuesta abajo y acabas en la zona con mejores restaurantes.
En temporada, ir a las siete de la mañana marca bastante la diferencia. Fuera de la floración es un paseo verde y tranquilo en el que te cruzas con más gatos que personas, un paisaje muy curioso.
豆知識Curiosidad
Los cerezos que hicieron famoso este lugar los donó en la década de 1920 la mujer del pintor Hashimoto Kansetsu, y en abril forman un túnel de flores sobre el agua.

Sin desviarte casi nada hay otras dos joyas que suelen estar vacías: Honen-in, con su puerta de musgo y dos montículos de arena que los monjes rediseñan cada temporada, gratuito y con un silencio de otro planeta, y Eikando, que en noviembre es probablemente el mejor templo de arces de la ciudad (para ver el momiji, las hojas rojas de otoño).
Siguiente parada: Nanzen-ji, donde muere el paseo.
20. Nanzen-ji: el templo zen con un acueducto de ladrillo cruzándolo por dentro

Uno de los templos zen más importantes de Japón (de hecho, en la jerarquía oficial del zen japonés está por encima de los llamados cinco grandes templos zen de Kioto) y uno de nuestros favoritos, porque el recinto es enorme, arbolado, gratuito y sorprendentemente tranquilo.
Se puede pasear sin pagar nada, y luego hay tres entradas opcionales de unos 600 yenes cada una: subir a la puerta Sanmon, 22 metros con vistas sobre los tejados y los arces; el jardín del Hojo, la residencia del abad, atribuido a Kobori Enshu (uno de los grandes paisajistas del periodo Edo) y conocido como “el tigre saltando el agua”; y el subtemplo Nanzen-in, detrás del acueducto.
豆知識Curiosidad
Un guiño que muchos japoneses reconocen: en la célebre obra de kabuki Sanmon Gosan no Kiri, el bandido Ishikawa Goemon contempla Kioto desde lo alto de esta puerta y exclama «Zekkei Kana!» (¡Qué vista tan magnífica!), una frase que cualquier japonés reconoce.

En medio del recinto aparece una sorpresa: el Suirokaku, un acueducto de ladrillo de 1890 que parece traído de la campiña italiana y que cruza el templo por encima. Forma parte del canal del lago Biwa, una obra que salvó a Kioto: cuando la capital se mudó a Tokio, la ciudad se estaba quedando sin futuro, y trajeron agua del lago vecino para beber, para mover barcos y después de un tiempo, para arrancar la primera planta hidroeléctrica de uso público de Japón.
Además, sigue en servicio: el agua que ves correr por arriba es agua en uso, no decoración.
El contraste entre el ladrillo Meiji y la madera zen no se repite fácilmente por Japón, y quedan unas fotos muy buenas.
Siguiente parada: la vía inclinada de Keage, dos minutos desde el acueducto.
21. La vía inclinada de Keage: raíles entre cerezos

La vía inclinada de Keage es una antigua vía de tren en pendiente convertida en paseo, a dos minutos del acueducto Suirokaku. Y no era una vía cualquiera: por aquí subían y bajaban barcos. Todavía se conserva una vagoneta con su barca encima para que se entienda de un vistazo.
Hoy se camina entre los raíles oxidados, y en primavera, rodeada de cerezos, es espectacular. Se combina de forma natural con Nanzen-ji, porque entre la vía y el templo hay un curioso túnel de ladrillo con las hiladas colocadas en espiral, el llamado Nejirimanpo.
豆知識Curiosidad
El canal del lago Biwa tenía un salto de 36 metros que las embarcaciones no podían salvar, así que en 1891 construyeron esta rampa de 582 metros por la que las barcazas viajaban montadas en vagonetas tiradas por cable.

Si quieres estar más tiempo por la zona, hay un par de opciones cercanas: el Museo del Canal del Lago Biwa, gratuito y muy bien explicado, y el crucero por el canal, que recorre el trayecto original entre Otsu y Keage en primavera y otoño. Es de pago, hay que reservar con antelación y las plazas se agotan, pero es una de las experiencias más originales de la ciudad.
Siguiente parada: santuario Heian, quince minutos andando.
22. Santuario Heian: una réplica a cinco octavos del palacio original

El santuario Heian (Heian Jingu en japonés) cierra esta ruta, y está lo bastante apartado de los circuitos principales como para disfrutarse con calma.
Es, con diferencia, lo más moderno de esta lista: se construyó en 1895 para celebrar los 1.100 años del traslado de la capital a Kioto, en un momento en el que la ciudad estaba deprimida porque el emperador se había ido a Tokio.
El edificio principal es una réplica a cinco octavos de tamaño del palacio imperial del siglo VIII, así que lo que estás viendo es una maqueta gigante del palacio original, con sus bermellones y verdes chillones, que es exactamente como eran los edificios de la época y quizás no como nos imaginamos hoy el Japón antiguo.
Su torii, de 1929 y 24 metros de altura, está a varias manzanas de distancia sobre la avenida y da la escala de lo que pretendían.
Poca gente y mucha sombra en verano.
豆知識Curiosidad
Dentro se encuentra el jardín Shin-en, obra del gran paisajista Ogawa Jihei, con cerezos llorones que en abril son de los más bonitos de la ciudad (Kawabata los describe en su novela Kioto), un estanque que se cruza pisando piedras (que son antiguos pilares del puente de Sanjo) y un pabellón sobre el agua.

Si estás en Kioto el 22 de octubre, te podría interesar saber que aquí acaba el Jidai Matsuri, uno de los tres grandes festivales de Kioto: dos mil personas desfilando con trajes de todas las épocas de la historia japonesa, ordenadas cronológicamente.
Un festival que parece un museo andante.
Fin de la jornada. Desde aquí, autobús directo al centro o a la estación de Kioto.
別案Variantes
- Si llueve: el paseo pierde bastante; cámbialo por el centro. En abril: hazlo el primero, antes de las ocho, porque el canal se llena. Con niños: el Museo del Canal del Lago Biwa es gratis y sus maquetas y barcos suelen funcionar bien con ellos.
Zona 4 · Centro y sur de Kioto: mercado, palacio y la pagoda más alta de Japón

Los tres últimos lugares que vamos a presentar son los que mejor rellenan un cuarto día: un mercado de cuatro siglos, un palacio imperial de entrada libre y la pagoda de madera más alta de Japón, ya de camino a la estación.
A continuación veremos los tres, uno a uno.
La zona de un vistazo
Si vas con poco tiempo
- No te lo pierdasEl mercado Nishiki y la pagoda de To-ji.
- OpcionalEl Palacio Imperial (gratis) y el mercadillo Kobo-ichi de To-ji, si te coincide un día 21.
- Si solo tienes dos horasNishiki y a comer.
El centro a pie: del mercado Nishiki al Palacio Imperial y To-ji
Del mercado al palacio se va andando en quince minutos; para bajar a To-ji conviene coger el metro.
Abrir la ruta de la zona 4 en Google Maps
Aunque el centro no sea exactamente el Kioto de las postales, encaja muy bien en un cuarto día. Es el Kioto que usa la gente que vive aquí: un mercado de cuatro siglos, un parque enorme donde la ciudad se sienta a comer y, ya bajando hacia la estación, el templo con el que empezó todo.
Esta zona la hacemos nosotros contigo
Mercado, palacio y pagoda en media jornada, y la otra media donde tú quieras. Diseñamos el recorrido contigo antes de que viajes.
23. Mercado Nishiki: cuatrocientos años de despensa de Kioto

El mercado Nishiki es la despensa de la ciudad: un pasillo cubierto de unos 400 metros con más de cien puestos de encurtidos, dulces, té, tofu y pescado, bajo un techo de cristal de colores.
Su origen está en el pescado: la primera tienda abrió por aquí alrededor de 1310 y el sitio prosperó porque el agua de los pozos de esta zona era especialmente fría, lo que permitía conservar género fresco en una ciudad de interior. Muchos negocios los sigue llevando la misma familia varias generaciones después, y algunos lo dicen en su cartel.
メモNota
Los horarios varían por puesto, en general de 10:00 a 18:00, y muchos cierran los miércoles o los domingos.

Nishiki se ha vuelto bastante turístico, así que conviene ir sabiendo qué buscar. Los tsukemono, los encurtidos, que son la especialidad absoluta de la ciudad y casi todos los puestos dan a probar.
También tienen cosas como tamagoyaki, los donuts de leche de soja y tako tamago. Y para llevarte un buen souvenir de vuelta, puedes visitar Aritsugu, una cuchillería fundada en 1560 donde te graban el nombre que quieras en la hoja ahí mismo.
コツConsejo de local
Una norma local que conviene respetar (de Japón en general, pero especialmente aquí porque es estrecho): no se come mientras vas caminando, se come de pie junto al puesto donde has comprado.
Al final del mercado, encajonado entre tiendas, aparece el santuario Nishiki-Tenmangu, con su buey de bronce al que todo el mundo toca la cabeza: se dice que frotarlo da suerte, y salud si le frotas justo donde a ti te duele.
La mejor hora para venir aquí es sobre las once de la mañana o a partir de las tres de la tarde.
Siguiente parada: el Palacio Imperial, quince minutos andando hacia el norte.
24. Palacio Imperial de Kioto: entrada libre y sin reserva

El Palacio Imperial fue la residencia de los emperadores durante más de mil años, hasta que en 1869 la corte se mudó a Tokio.
Dos buenas noticias: la entrada es gratuita y desde 2016 ya no hace falta reservar ni presentar el pasaporte para entrar al recinto, que antes era un trámite. Cierra los lunes.
Los locales lo usan para tomar un respiro, y es un sitio ideal para descansar entre visitas.
メモNota
El parque que lo rodea, el Kyoto Gyoen, es enorme, abre siempre y también es gratis: caminos de gravilla, decenas de miles de árboles y ciruelos y cerezos tempranos que florecen antes que el resto de la ciudad.
Conviene saber una cosa antes de ir: no se puede entrar en los edificios, se recorre un circuito exterior.
Podrás ver (desde fuera) el Shishinden, la sala de ceremonias donde ascendieron al trono los emperadores hasta el emperador Taisho (hijo del emperador Meiji), con el trono bajo dosel al fondo y, en el patio, un cerezo a un lado y un naranjo amargo al otro, plantados según el protocolo de la corte.

Los edificios actuales son una reconstrucción de 1855, porque el palacio se quemó una y otra vez a lo largo de los siglos. Es austero, ceremonial y silencioso, y para quien le guste la historia, vale la pena visitar.
Siguiente parada: To-ji, diez minutos de metro por la línea Karasuma y quince andando.
25. To-ji: la pagoda de madera más alta de Japón, a un paso de la estación

To-ji fue, literalmente, el primer templo de Kioto. Cuando la capital se trasladó aquí a finales del siglo VIII, se levantaron dos templos para guardar la entrada sur de la ciudad, uno a cada lado de la gran puerta Rashomon. El del oeste desapareció hace siglos; el del este, To-ji, sigue en su sitio desde el año 796. En el 823 el emperador se lo entregó a Kukai —el monje al que hoy se conoce como Kobo Daishi—, que acababa de volver de China con el budismo Shingon, y desde entonces aquí está la casa madre de esa escuela.
Lo que se ve desde el tren es su pagoda de cinco pisos: casi 55 metros, la construcción de madera más alta de Japón. La que hay ahora es de 1644 y la pagó el shogun Tokugawa Iemitsu; es la quinta, porque las cuatro anteriores se quemaron, tres de ellas causadas por rayos.
コツConsejo de local
Conviene saberlo antes de ir: por dentro solo se abre en las aperturas especiales de primavera y otoño, así que lo normal es verla solo por fuera.
Lo que de verdad justifica la entrada está en el Kodo, la sala de conferencias: veintiuna estatuas colocadas por el propio Kukai formando un mandala en tres dimensiones. En lugar de pintarlo en un rollo, lo montó a tamaño real para que se pudiera leer andando entre las figuras. Once de ellas son Tesoro Nacional. Dentro no se pueden hacer fotos, que es justo lo que hace que la gente se pare a mirar de verdad.

メモNota
El 21 de cada mes se monta en el recinto el Kobo-ichi, un mercadillo enorme que arranca de amanecida y dura hasta las cuatro y media de la tarde: kimonos de segunda mano, cerámica, cacharros viejos y comida. Si te cuadra la fecha y vuelves por la tarde, es de los mejores últimos planes de la ciudad.
El To-ji queda a quince minutos andando de la estación de Kioto, y eso lo convierte en un buen plan de cierre para el último día: dejas la maleta en la consigna, ves el templo con calma y te vuelves al tren sin tener que volver a cruzar la ciudad.
Fin de la jornada. De To-ji a la estación de Kioto hay quince minutos andando, o dos en tren desde la estación de Toji, en la línea Kintetsu.
Ver estos 25 lugares de Kioto con calma realmente da para una semana. Pero si esta es tu segunda visita a Kioto o simplemente buscas un plan diferente, te mostramos algunos lugares muy bonitos pero menos conocidos a continuación.
Qué ver en Kioto si tienes más días

Una opción si tienes más días es, utilizando Kioto como “base”, hacer excursiones de un día que salen redondas sin cambiar de hotel: Nara (ciervos, Todai-ji y el Buda gigante, a 45 minutos, que vemos en nuestro tour de Nara), Osaka (otra energía por completo, y probablemente la mejor ciudad de Japón para comer, y donde te enseñamos los mejores lugares en nuestro tour de Osaka), Himeji (para muchos, el castillo más bonito del país) o incluso Kobe.
Pero si quieres ver más por la propia prefectura de Kioto, algunas recomendaciones que merecen mucho la pena son:
- Fushimi, el barrio del sake: canales, almacenes de madera negra y una docena de bodegas. Se visita el museo de Gekkeikan, se cata, y al lado está el Teradaya, la posada donde intentaron matar a Sakamoto Ryoma.
- Daitoku-ji: más de veinte subtemplos zen al norte, de los que se visitan principalmente cuatro o cinco. Uno de ellos, el Koto-in, tiene un camino de arces entre muros que en noviembre es de las estampas más bonitas de Japón.
- Ohara y Sanzen-in: una hora en autobús hacia el norte, un valle de montaña con templos de musgo y aire fresco. En otoño, sublime.
Y las excursiones de un día que veremos a continuación: Uji y su té, Kurama y Kibune por la montaña, o Amanohashidate y el pueblo de Ine para una jornada entera.
Vamos a verlas.
Qué ver cerca de Kioto: excursiones y extensiones

Hasta ahora todo lo que hemos visto en este artículo está dentro de la ciudad, pero si te sobra un día, o si ya conoces Kioto y quieres algo con mucha menos gente, hay dos preciosas escapadas hacia el norte que valen mucho la pena y que casi ningún viajero hace.
Una es de media jornada. La otra es un día entero, y es de las que se recuerdan. Ninguna de las dos entra en los tours de ciudad, pero son de los días sueltos que más nos piden montar en un tour a medida.
Uji y el templo Byodo-in: mil años mirándose en su estanque

El impresionante templo Byodo-in está a media hora en tren de Kioto, abre de 8:30 a 17:30, cuesta 700 yenes, y por 300 más entras al interior del pabellón en turnos guiados cada veinte minutos.
Queda algo apartado, sí, pero sin duda su visita es de las medias jornadas que mejor se aprovechan. Si quieres entrar al interior del pabellón ten en cuenta que en temporada alta las plazas se agotan, así que lo prudente es sacar el turno al llegar y no al final de la visita.
豆知識Curiosidad
Merece la pena replantearlo, porque es el templo del Fénix que llevas en el bolsillo: el mismo que aparece en las monedas de 10 yenes, y su fénix dorado, en los billetes de 10.000 emitidos hasta 2024.


El pabellón se construyó en 1053 y es uno de los pocos edificios del periodo Heian que sigue en pie: no es una reconstrucción, es el original. Se levantó como representación del paraíso de Amida sobre la tierra, con el estanque delante para que el reflejo doblara la imagen, y por eso la fachada está pensada para verse desde el otro lado del agua.
Pero Uji no es solo el Byodo-in: también es la capital del té verde japonés desde el siglo XIII, y por sus calles el aroma del té tostado te va acompañando de tienda en tienda.

メモNota
En Uji también puedes encontrar casas de té donde te enseñan a preparar un gyokuro (té verde japonés de alta calidad) a la temperatura correcta, lugares para probar matcha soba, helados con el amargor justo y Tsuen, una tienda de té junto al puente que abrió en 1160 y sigue en manos de la misma familia, lo que la convierte en uno de los negocios más antiguos del mundo.
Por otro lado, nada que ver con los templos, pero en Uji está también el Nintendo Museum, en la antigua fábrica de la compañía. Las entradas cuestan 3.300 yenes y se sortean por lotería tres meses antes desde una cuenta Nintendo, así que si viajas con niños (o creciste con una Game Boy), quizás quieras comprobar la fecha del sorteo con antelación.

Cómo llegar: tren rápido de la línea JR Nara desde la estación de Kioto, unos 20 minutos, o la línea Keihan. Media jornada redonda.
Vuelta: tren directo a la estación de Kioto en media hora.
Esta excursión la hacemos nosotros contigo
Byodo-in, el barrio del té y, si toca, el museo de Nintendo: te montamos el día de Uji a tu ritmo, con guía en español y solo para tu grupo.
Kifune, el santuario del agua

En el valle de Kibune, a media hora larga de la ciudad, el santuario Kifune parece de otra época.
Se llega en la línea Eizan desde Demachiyanagi hasta Kibuneguchi, y desde ahí hay un autobús de cinco minutos o una subida andando de unos veinticinco por la carretera que sigue el río. La entrada es gratuita.

La estampa que lo ha hecho famoso es su escalera de piedra flanqueada por dos hileras de farolillos rojos. Con los arces en noviembre, o con nieve en enero, es probablemente la escalera más fotografiada de Kioto después de las de Fushimi, y aquí no vas a tener que esperar turno para hacerla.
Está dedicado a la deidad del agua, y esto no es decorativo: aquí suben a rezar los restauradores de Kioto y los fabricantes de sake, porque la ciudad entera depende de la calidad de su agua.
豆知識Curiosidad
Por 200 yenes, aquí puedes comprar tiras de papel para leer tu fortuna, las cuales revelan su texto al mojarlas en la fuente. A los niños siempre les hace gracia.

El santuario tiene tres recintos separados por unos minutos de paseo cuesta arriba, y el del medio, el Yui-no-yashiro, lleva mil años siendo un sitio al que se viene a pedir por el amor.
Dos motivos más para subir. En verano, los restaurantes del valle montan los kawadoko, plataformas de madera sobre el río donde se come con el agua corriendo por debajo y diez grados menos que en la ciudad.
Es la escapada perfecta si te sobra media jornada, y sobre todo en julio y agosto, cuando Kioto se vuelve difícil de aguantar a mediodía.
Vuelta: se puede bajar andando a Kurama por la montaña, hora y media.
Esta excursión la hacemos nosotros contigo
Kurama y Kibune en un día de montaña: la caminata, el santuario y las terrazas del río si es temporada, organizados por nosotros y con guía en español.
Amanohashidate e Ine: el puente al cielo y el pueblo sobre el agua

Amanohashidate está al norte de la prefectura de Kioto, en la costa del mar de Japón, a unas dos horas y cuarto en tren directo desde la estación de Kioto. No cae de paso de nada, pero es un lugar que sin duda merece mucho la pena.
豆知識Curiosidad
Su nombre significa más o menos “el puente que cruza el cielo”, y lo que hay allí es una de las tres vistas más célebres de Japón, junto con Miyajima y Matsushima: una barra de arena de 3,6 kilómetros cubierta de pinos que cruza la bahía de Miyazu de lado a lado, como un puente natural.
Su tradición local es mirarla del revés de una forma bastante curiosa: Subes a uno de los dos miradores, te agachas, y miras entre tus propias piernas. Desde ahí la franja de pinos parece un dragón subiendo al cielo. Se llama matanozoki, lo hacen todos los japoneses que suben y nadie te va a mirar raro por hacerlo. A los miradores se accede en telesilla o en un pequeño monorraíl, y ese aire de feria antigua es parte del encanto del sitio.
Se recorre muy fácilmente: la barra de arena se cruza andando en unos cuarenta y cinco minutos, o en bicicleta de alquiler en quince, entre pinos, y con el mar a los dos lados. Una estampa preciosa.
Y si tienes suficiente tiempo, a una hora en autobús desde aquí está Ine, un pueblo de pescadores con las casas montadas sobre el agua: abajo el amarre de la barca, arriba la vivienda. Se ve desde una barca turística por unos 1.000 yenes.

Un plan realista: salir de Kioto sobre las ocho, estar allí a media mañana, dedicarle cinco o seis horas entre bici, mirador y una comida de pescado, y volver a tiempo de cenar en la ciudad.
Vuelta: dos horas largas. Si puedes, duerme allí y vuelve al día siguiente.
Esta excursión la hacemos nosotros contigo
Amanohashidate e Ine en una jornada redonda desde Kioto: trenes, barca y tiempos resueltos, con guía en español.
Para terminar, mencionar que las visitas a Nara y Osaka también salen redondas desde Kioto, pero no las metemos aquí a propósito: tienen mucho que ver, y las tratamos como visitas completas con nombre propio en vez de como una escapada de relleno.
Si quieres hacerlas con nosotros, tenemos un tour de Nara y un tour de Osaka pensados justo para eso.
Terminamos esta guía con unas notas prácticas.
Consejos prácticos para visitar Kioto
- Un trayecto de autobús cuesta 230 yenes y se paga al bajar, con billete exacto, bono de viaje, o con tarjeta IC. Hay máquinas de cambio dentro del propio autobús.
- Consigna en la estación. Las taquillas públicas de la estación de Kioto se llenan antes de las diez. Si llegas con maleta, o la mandas al hotel por takkyubin, o madrugas, o las dejas en un centro de consigna dentro de la estación (no en las taquillas).
- Dinero en efectivo. Muchos templos pequeños y casi todos los puestos de Nishiki siguen cobrando solo en metálico.
- Mejor llevar zapatos que se quiten fácil. Puede que tengas que descalzarte varias veces al día.
- El último tren. El metro de Kioto cierra sobre las 23:30. Si cenas en Pontocho, asegúrate de mira la hora.
コツConsejo de local
Visitar cualquier lugar a primera hora es la mejor (y única) forma de disfrutar los lugares sin gente (o al menos, sin mucha). La diferencia entre Kiyomizu a las 6:30 y a las 10:00 no es de matiz: resultan en una experiencia muy distinta.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Kioto
¿Qué ver en Kioto en 2 días sin perderme lo esencial?
Un día para el eje este y otro para el oeste. El primero: Fushimi Inari a primera hora, Kiyomizu-dera y Higashiyama a media mañana, Kodai-ji y Maruyama después de comer, y Gion Shirakawa y Pontocho al atardecer. El segundo: castillo Nijo al abrir, Pabellón Dorado y Ryoan-ji a media mañana, y Arashiyama toda la tarde hasta el puente Togetsukyo. Es intenso, pero no te obliga a cruzar la ciudad más de una vez al día. Mejor explicado arriba.
¿Cuántos días necesito para ver Kioto?
Con 2 días ves lo imprescindible, pero se queda en poco. Con 3 añades el norte de Higashiyama (Pabellón de Plata, Paseo del Filósofo, Nanzen-ji y el acueducto), y te dará tiempo a disfrutar con más calma. Con 4 o 5 puedes ver casi todo lo principal, y meter alguna excursión como la de Nara u Osaka. Cinco días se pasan volando, y no hace falta agobiarse por no verlo todo: Kioto es de esas ciudades que se visitan varias veces en la vida.
¿Cuánto cuesta entrar a los templos de Kioto?
Lo normal son entre 500 y 1.000 yenes por recinto, y hay que contar con los suplementos de los subtemplos y jardines (aunque siempre son opcionales). Un día con cuatro visitas de pago se va a unos 2.500 o 3.000 yenes por persona.
La buena noticia es que muchas de las mejores cosas son gratis: lugares como el Fushimi Inari, el santuario Yasaka, el recinto de Nanzen-ji, el bosque de bambú, el Palacio Imperial y el parque que lo rodea, el mercado Nishiki y los paseos de Higashiyama y del Filósofo. Se puede hacer un día entero de Kioto muy bueno gastando cero en entradas.
¿Se pueden ver geishas en Gion?
Es posible cruzarse con alguna geiko o maiko entre las cinco y las siete de la tarde, cuando van a sus citas en las casas de té, pero no está garantizado y mejor no tenerlo como el solo objetivo de tu visita.
Recuerda que está prohibido entrar en los callejones privados del barrio (señalizados) y fotografiar a una maiko sin permiso puede acarrear multas. Una forma respetuosa que además se disfruta mucho, es asistir a uno de los espectáculos de danza de temporada o a una experiencia organizada.
¿Es mejor dormir en Kioto o hacer base en Osaka?
Nosotros recomendamos dormir en Kioto aunque salga algo más caro, por un motivo muy concreto: buena parte de lo mejor de esta ciudad pasa antes de las nueve de la mañana y después de las seis de la tarde, y eso solo lo aprovechas si duermes aquí.
Osaka está a media hora en tren y es una base válida si el presupuesto aprieta o si buscas ambiente nocturno, pero te deja llegando a los templos justo a la hora en que llega todo el mundo.
¿Quieres que te guiemos por Kioto?
Te acompañamos. Vivimos en Japón y hacemos tours privados en español, solo para tu grupo.
Miguel
Fundador de Japón a Fondo y Japonés a Fondo. Extremeño en Tokio desde hace casi una década. Traductor profesional durante años y ahora guía en Japón a Fondo y profesor de japonés en Japonés a Fondo. Acompañando a mentes curiosas a descubrir Japón desde dentro, a través del idioma y de enseñar Japón como local.
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